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De seis pisos y de madera, el Bullitt Center brilla en Seattle. Court lo ideó para la oficina de arquitectos Miller Hull y el 2 de septiembre hablará sobre la edificación en altura con este material en el seminario de Arquitectura de la Semana de la Madera 2016.

 

El edificio más alto en madera construido en Seattle se llama Bullitt Center. Es de seis pisos ─la normativa no permite aún construcciones más elevadas─ y fue construido bajo los estándares de la certificación Living Building Challenge. Es considerado uno de los edificios energéticamente más eficientes del mundo. Su arquitecto es Brian Court, mandatado por Miller Hull, una prestigiosa oficina de arquitectura con sede en Seattle.

 

Usted trabaja con una variedad de materiales. ¿Por qué escogió la madera para el Bullitt Center?

─La escogimos por sus virtudes medioambientales. Cuando comenzamos a diseñar el Bullitt Center, pensábamos hacer el edificio en concreto, por su masa térmica (concrete thermal mass) y las ventajas que proveería desde una perspectiva del uso de calefacción y aire acondicionado. Pero cuando comenzamos a evaluar la energía que costaba producir estos materiales, reconsideramos la madera. El Living Building Callenge demanda proyectos que compensen las emisiones de dióxido de carbono, no sólo en relación con la construcción misma, sino también en cuanto a los materiales, su manufactura y el transporte. En el Bullitt Center usamos concreto en los lugares donde la construcción se junta con el suelo, el acero donde necesitábamos estructura en espacios exteriores ─ para soportar los paneles fotovoltaicos, por ejemplo, o para las resistencias laterales en relación con cargas de viento y fuerzas sísmicas─ pero para las cargas de gravedad pura y para envolvente, usamos madera sólida. Y toda esta madera ha sido muy bien acogida por la gente. Cuando le pedimos a las personas que calificaran lo mejor del edificio, la calidez de la estructura de madera fue elegida en primer lugar.

 

¿Basaron la construcción del Bullitt Center en algún tipo de certificación como LEED, por ejemplo?

─Como arquitecto, quiero que las construcciones sean funcionales, bellas y provocadoras. El Bullitt Center no tiene la certificación LEED. Fue diseñado para los criterios de Living Building Challenge (LBC), un estándar que es mucho más riguroso. Por ejemplo, el LBC exige que toda la madera que se use en una construcción cuente con la certificación FSC (Forest Stewardship Council), que asegura que  la madera provenga de bosques manejados sustentablemente.  Hay numerosas certificaciones de este tipo, pero la FSC es la más rigurosa.

 

¿Por qué escogieron para el Bullitt Center madera de Douglas Fir, especie arbórea que estaba casi abandonada en construcción?

─La mayoría de las ciudades en EE.UU. sufrieron incendios entre 1880 y 1900. Eso significó el fin para estructuras de madera pesada, siendo reemplazado por otros materiales “más modernos” y “a prueba de fuego”, como el concreto y el acero. Nadie sopesó entonces que el concreto y el acero demandan mucha más energía.

Nuestra oficina es un gran almacén de madera que data de la década de 1880. Estos grandes recintos se caracterizan por cielos altos, ventanas grandes y estructuras de madera pesada. Las construcciones son flexibles, adaptables, bien iluminadas y hechos a una escala humana que sus primos actuales no poseen. Estos grandes recintos antiguos son muy populares entre los jóvenes y las compañías creativas. El Bullitt Center se inspiró en estos antiguos edificios que han pasado la prueba del tiempo.

 

Brian CourtMiller Hull ha recibido numerosos reconocimientos por su innovadora manera de abordar el diseño sustentable, convirtiéndolos en reconocidos exponentes y promotores de la denominada “arquitectura regional del Pacífico noroeste”. ¿Qué significa esto?

─Creemos firmemente que la arquitectura debe ser un reflejo del clima local, de sus recursos y su industria. Una construcción en Berlín no debe verse como una construcción en Ciudad de México. Y una en Seattle debe ser distinta a una en Santiago de Chile. Las construcciones deben responder a las fuerzas climáticas a las que están sujetas. Construcciones en el Pacífico noroeste deben contar con muchas ventanas, porque los inviernos son largos y grises y la gente necesita mucha luz natural. El clima en esta zona es moderado, así que no tenemos inviernos demasiado fríos, por lo que no se pierde mucho calor a través de los ventanales. La protección para la lluvia también es importante, así que tenemos techos extendidos en todas las entradas del edificio. Y si trabajáramos en climas tórridos o húmedos, la construcción sería distinta. Haríamos, por ejemplo, murallas gruesas y más pequeñas, ventanas con soleras  que suavizaran la luz brillante y minimizaran la ganancia de calor. Todo esto va en contra del “estilo internacional” de la arquitectura, que sugiere que hay un tipo de arquitectura singular que funciona en cualquier lugar. Este concepto está ligado a energías baratas, que siempre provienen de combustibles fósiles. Y también está ligado a un diseño irresponsable.

 

¿Cuál es el futuro de la construcción en madera?

─El futuro de la madera es la construcción cada vez a mayor altura. El Bullitt Center es la construcción en madera más alta, dentro de lo que la norma autoriza en Seattle. Eso debiera cambiar en la medida en que haya varios países donde se están construyendo edificios de madera de 20 pisos o más. Nosotros como oficina diseñamos un edificio de 14 pisos que aún no se ha construido.

 

¿Qué sistema constructivo usan más frecuentemente? ¿Madera contralaminada o marco de madera?

 ─Hemos usado marco de madera (timber frame) porque la madera contralaminada (CLT) todavía no es económicamente competitiva en la zona del Pacífico noroeste. La planta de CLT más cercana está en Vancouver. Esto debería cambiar pronto porque una planta de CLT acaba de empezar a producir en Oregon. Y otras dos plantas están consideradas para Washington State.

 

¿De qué tratará su charla el 2 de septiembre en la Semana de la Madera?

Me gustaría hablar de que nuestra práctica es única porque se origina en el concepto de hacer más con menos. Es sobre diseñar con responsabilidad, siendo juiciosos en el uso de los recursos y materiales que pedimos prestados de la tierra. Una construcción como esta será acogedora, hermosa y amable para sus ocupantes porque es una expresión auténtica y orgánica del lugar donde está emplazada. Y ser responsables con el diseño nos conduce naturalmente a la madera.

 


 

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